top of page
Testimonios
Eliza Gonzalez

Llegué a terapia convencida de que el problema era yo, que era demasiado intensa, demasiado necesitada, demasiado todo. Con mi terapeuta empecé a entender que esa forma de relacionarme tenía una historia, que no nací así sino que aprendí a amar con miedo porque así me enseñaron. Hoy mis relaciones se sienten distintas. No perfectas, pero sí más tranquilas. Por primera vez siento que puedo querer sin perderme a mí misma en el proceso.
bottom of page
